Por José Angel Di Mauro

Hace varias semanas se encendieron las luces de alarma en el seno de la oposición respecto de la posibilidad de que el Gobierno nacional arruine la estrategia opositora para dirimir sus liderazgos de cara a las presidenciales de 2023. Igual que el año pasado, cuando el factor ordenador de las internas de los partidos que integran Juntos por el Cambio estuvo en riesgo por la posibilidad de que con el argumento de la pandemia pudieran suspenderse las elecciones primarias de agosto. Al cabo, esa posibilidad quedó de lado a partir de negociaciones soterradas que el oficialismo estuvo tentado de utilizar para dinamitar desde adentro a Juntos por el Cambio, aunque finalmente eso no sucedió.

En una reunión celebrada en el mes de marzo en la Casa de Gobierno, de la que circunstancialmente tomaron parte el intendente de Vicente López Jorge Macri y el jefe del bloque Pro de Diputados, Cristian Ritondo, rubricada con una foto en el Patio de las Palmeras, nació el germen que finalmente desembocó en un acuerdo con Eduardo “Wado” De Pedro para que las PASO se mantuvieran, aunque con la postergación de un mes acordada para ambas citas electorales de ese mismo año.

Cierto es también que ese acuerdo que se tradujo en una ley, la 27.631, establecía en su artículo 6° una suerte de pacto de caballeros que este fin de semana el presidente del bloque CC-ARI, Juan Manuel López, recordó a modo de advertencia: “La presente ley no podrá ser modificada ni derogada durante el año calendario en curso en tanto regula un derecho público subjetivo de los partidos políticos, instituciones fundamentales del sistema democrático, a elegir sus candidatos a los cargos electivos previstos en la Constitución Nacional”.

Alguno desde el propio JxC advertirá también que ya hubo un acuerdo que se dejó de lado: aquel que tenía que ver con la manera de votar. Cuando le pidieron al ministro del Interior avanzar en esa elección con la boleta única en papel, el influyente dirigente camporista aclaró que no daban los tiempos para esa elección, y se mostró dispuesto a postergar tal posibilidad para los comicios venideros. Ya se sabe que este año la oposición en su conjunto logró forzar el tratamiento del tema y su aprobación en la Cámara baja, más hoy el proyecto duerme el sueño de los justos en el Senado.

La posibilidad de una suspensión o derogación del sistema de elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias existe y como siempre es motorizada por los gobernadores. Fueron ellos los que en 2020 trataron de influir sobre el presidente de la Nación para forzar la suspensión, aunque fuera por una única vez. El primero en hablar de eso fue quien acaba de hacerlo en su provincia, donde avanza además con la Ley de Lemas: el sanjuanino Sergio Uñac, que el 2 de noviembre de 2020 lo justificó con razones sanitarias y pidió elaborar un proyecto de ley en ese sentido. El salteño Gustavo Sáenz y el cordobés Juan Schiaretti se mostrarían luego en la misma sintonía, razón por la cual JxC emitió un comunicado el 5 de noviembre titulado “Las decisiones electorales no pueden ser unilaterales”.

Luego se sumaría a la movida el gobernador tucumano Juan Manzur, de ahí que un diputado que le respondía como Pablo Yedlin terminó presentando un proyecto para suspenderlas. “El Gobierno nacional está haciendo gatopardismo; por un lado, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, dice que no está en los planes del Ejecutivo suspender las PASO, pero, por otro lado, gobernadores del PJ salen a proponerlo”, señalaba por esos días Mario Negri.

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