A ESTOS TAMBIEN SE LES FUE DE LA MANO, MUCHA JODA Y AHORA A RESTRINGIR..

Los checos pasan de ser un referente en el control de la pandemia a tener la peor situación de Europa

 

Fiesta organizada por las autoridades checas «para despedir el coronavirus» el 30 de junio pasado.

 

En la primera ola fueron ejemplo de cómo detener la propagación del coronavirus y ahora son los europeos con la situación más crítica. Con una población de 10.693.939 de habitantes, el 22 de octubre la República Checa contabilizaba 223.065 personas confirmadas de coronavirus, 14.150 personas más que el día anterior. Este 22 de octubre entró en vigor una nueva restricción de movilidad en la que sólo se puede salir de casa para ir al trabajo, al médico, o para comprar alimentos o medicinas. Están prohibidas las reuniones de más de dos personas en la calle y todos los comercios, excepto alimentación y farmacias, permanecerán cerrados hasta el 3 de noviembre. El gobierno ha ordenado al Ejército checo levantar un hospital de campaña con 500 camas en un centro de congresos en Praga para cuando se colapse el sistema sanitario, que el ministro de Sanidad calcula, que puede suceder a mediados de noviembre.  Pero, ¿cómo han llegado a esta situación? Como suele ser habitual, los causantes han sido una clase política (en particular el primer ministro) que antepuso sus intereses partidistas a los de la nación, y unos ciudadanos inconscientes que creyeron lo que les convenía creer.

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